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UN FLAGELO: EL “MOBBING” Y COMO COMBATIRLO

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El acoso laboral (“Mobbing”) es una calamidad de azota a unos 13 millones de personas, dice la OIT (Organización Internacional del Trabajo, máxima autoridad mundial en temas de empleo). Y es solo lo que se denuncia. Ni hablemos de lo que no, porque estaríamos ante cifras siderales.

La etimología inglesa nos dice que la palabra “mob” (del latín “mobile vulgus”) se traduce como muchedumbre, multitud, turba; y “to mob” como acosar, atacar, atropellar entre muchos a alguien. En nuestra querida lengua castellana, hablaremos de acoso moral, acoso medioambiental o psicosocial, acoso psicológico, psico terror laboral, hostigamiento psicológico y varias más.

Y la definición más aceptada dice que es un conjunto de situaciones en las que un sujeto se convierte en blanco de agresiones del grupo al que pertenece, siendo sometido por éste o por alguno/s de sus miembros (con la anuencia del resto) a una persecución que le va a producir trastornos en su salud física y psíquica, siendo necesario no pocas veces una asistencia médica y psicológica.

Viéndolo detalladamente

Al mobbing se lo puede identificar con claridad cuando se verifican situaciones con estas características:

  • La continuidad: las conductas de acoso laboral son prolongadas en el tiempo. Por lo general, se habla de mobbing a partir de seis meses.
  • El sujeto paciente: Por lo general es una persona. Pocos casos se han dado con varias personas o grupos de ellas como víctimas.
  • La finalidad: la destrucción, marginación y exclusión de la organización de la víctima.
  • Las conductas: siempre dirigidas a atacar distintos aspectos de la persona; su vida privada, su dignidad, sus cualidades físicas y morales, y su capacidad profesional,
  • La manifiesta injusticia de las situaciones y conductas.

Los hostigadores suelen utilizar alguna de estas estrategias.

  • Asignar tareas o proyectos con lapsos de tiempo demasiado breves, para que no puedan cumplirse.
  • Insultar, gritar o amenazar, a solas o en presencia de otras personas.
  • Entorpecer el acceso a cursos o promociones.
  • Sobrecargar de trabajo a la víctima y exagerar la presión para su entrega.
  • Disminuir áreas de responsabilidad y asignar tareas rutinarias o sin relevancia.
  • Tratar discriminatoriamente.
  • Criticar de manera constante su trabajo y propuestas.
  • A veces, a la persona afectada se le ignora o excluye.
  • Dar información incompleta para inducir una mala calidad de sus entregables, mostrándola ante sus compañeros como negligente e incompetente.
  • Difamar con información maliciosa.

En general se considera al «mobbing» como un ataque no físico ni de índole sexual a cualquier empleado de la organización independientemente de sus características de edad, género, raza, creencias, nacionalidad, o incapacidad. Debe tener la intencionalidad de obligar al trabajador a que abandone su puesto, ser persistente y con una frecuencia mínima de una vez a la semana durante seis meses, con consecuencias negativas para el individuo y la organización. La víctima tiene dificultades para defenderse por sí misma porque es un conflicto asimétrico, donde existe una diferencia de poder económico, social y psicológico entre agredido y agresor.

Cómo combatirlo

No es sencillo, pero podemos dar unas recomendaciones que son un gran punto de partida para eliminar estos conflictos. En primer lugar, elegir a ejecutivos que no tengan tendencia a esas actitudes condenables, mediante los medios optimos para seleccionarlos.

  • Identificar el problema.
  • Hacer frente al problema.
  • No inhibirse
  • Documentar y registrar las agresiones desde el inicio.
  • Controlar y canalizar la ira.
  • Proteger y guardar bajo llave los datos, archivos y documentos de trabajo.
  • Rechazar la inculpación del acosador.
  • Fortalecer el propio sentido del humor.
  • Solicitar la baja laboral o a la renuncia voluntaria del empleo.
  • Conseguir asesoramiento psicológico especializado y consejo legal.

Para que exista mobbing debe haber un silencio cómplice de compañeros de trabajo, e incluso autoinculpación de la víctima, que con frecuencia no sabe por qué es atacada y podría asumir inicialmente como justificados esos ataques de que es objeto.

Toda buena organización debe evitar o erradicar al mobbing de su área de incumbencia, porque perjudica a la víctima y le produce toda clase de alteraciones en el plano psicológico y físico, como en el contexto familiar, laborar, social y comunitario, además de ser una fuente de posibles futuros y onerosos pleitos.

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ROBERTO PEREZ

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